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Patas de los reptiles

Patas de los reptiles

Los reptiles son un grupo de vertebrados bastante diversificado en el planeta Tierra. Prácticamente, han ocupado todos los ecosistemas del mundo excepto las regiones polares, pues son animales ectotermos. La diversificación de este grupo ha traído consigo una serie de adaptaciones para vivir en múltiples ambientes y, en muchos casos, estas características se ven reflejadas en las patas de los reptiles.

En varios grupos de reptiles como en el caso de las serpientes, las patas se han perdido por completo, como una adaptación a la locomoción reptante o serpenteante. Por otro lado, las patas también se han perdido o se han reducido mucho en algunos grupos de lagartos con hábitos fosoriales o semifosoriales, en donde la presencia de patas es poco útil debido a su comportamiento.

A pesar de esto, la gran mayoría de los reptiles posee patas que utilizan principalmente para desplazarse, ya sea en la tierra o en el agua. Las patas de los reptiles muestran distintas formas y adaptaciones de acuerdo al hábitat que ocupan. Es por esto que encontramos reptiles con patas adaptadas para la natación, otros presentan patas robustas para caminar y otros grupos patas estilizadas para trepar o movilizarse rápidamente.

Incluso dentro del mismo grupo de reptiles, como en el caso de las tortugas, encontramos una gran variabilidad morfológica en las patas debido a que existen tortugas marinas, dulceacuícolas, semiacuáticas y completamente terrestres.

Características generales de las patas de los reptiles.

La morfología de las patas de los reptiles tiene muchas características comunes. En la mayoría de las especies, las patas suelen ser cortas con respecto al resto del cuerpo. Además, estos animales suelen desplazarse con el cuerpo muy cerca del suelo, ya que las patas tienden a estar hacia los lados del cuerpo y no por debajo de este, como en otros grupos de vertebrados. La inserción de las extremidades a la cintura escapular y pélvica provoca que la mayoría de los reptiles se desplace con movimientos ondulatorios.

Los reptiles son animales tetrápodos, lo que indica que tienen dos pares de patas. Las patas anteriores están dirigidas hacia adelante mientras que las posteriores articulan hacia atrás. La conformación ósea de las patas básicamente es la misma en todos los grupos de reptiles, estando las modificaciones más importantes en los huesos de la muñeca y los dedos.

Las patas anteriores constan del hueso húmero que articula con la cintura escapular, seguidos por dos huesos paralelos, el cúbito y el radio, los huesos carpianos y metacarpianos y las falanges que conforman cada uno de los dedos. Por otro lado, las patas posteriores de los reptiles poseen un hueso largo llamado fémur que articula en la cintura pélvica, siguen la tibia y el peroné, los huesos del metatarso y las falanges de los dedos.

El número de dedos es variable entre los grupos de reptiles, los cocodrilos por ejemplo poseen cinco dedos en las patas anteriores y cuatro más largos en las patas posteriores. Dentro de las lagartijas y gecónidos el número de dedos puede variar, sin embargo, los geckos, lagartos y lagartijas poseen 5 dedos tanto en las patas anteriores como en las patas posteriores.

Tipos de patas de los reptiles

A continuación se citan ideas más relevantes de los distintos grupos de reptiles.

Cómo son las patas en las tortugas

Las tortugas, como ya hemos mencionado, cuentan con especies tanto terrestres como acuáticas. En las tortugas marinas las patas se han modificado en gran medida como una adaptación para nadar. Las patas de los reptiles de este grupo, especialmente las especies marinas, han perdido casi por completo su funcionalidad para caminar normalmente, en lugar de esto se desplazan arrastrándose, impulsándose con sus patas que se han modificado para adoptar la forma de una aleta. Las patas delanteras, o aletas delanteras, se compone del hueso húmero, radio y cúbito, huesos carpianos y metacarpianos y las falanges.

La parte plana de la aleta está conformada por el ensanchamiento y el aplanamiento de los huesos de la muñeca y el alargamiento de los dedos. Los huesos de la muñeca entre los que se encuentra el radiale, ulnare, centrale, carpales distales y pisciforme, así como los metacarpianos y falanges alargadas, son fundamentales para la aleta. Todos estos huesos están funcionalmente unidos por un tejido conjuntivo fibroso altamente vascularizado y recubierto por una piel gruesa para conformar una extremidad, a manera de aleta. Las patas posteriores de las tortugas marinas son mucho más cortas y poseen cinco dedos, al igual que las anteriores. Estos dedos están interconectados por una membrana interdigital amplia. Las patas de las tortugas marinas no tienen uñas o garras muy desarrolladas.

Por otro lado, las tortugas terrestres no poseen patas adaptadas para vivir completamente en el agua, y no presentan una transformación tan grande como las aletas de las tortugas marinas. Las tortugas dulceacuícolas poseen patas robustas con una membrana interdigital amplia y garras en cada uno de los dedos que les permiten caminar y nadar muy bien. Adicionalmente, las tortugas terrestres como los morrocoy o las grandes tortugas de las islas Galápagos, no poseen membrana interdigital, ya que no hacen vida en el agua. En lugar de ello poseen patas muy musculosas y en forma de tubo, con la fuerza suficiente para sostener su pesado caparazón. Las uñas de estas tortugas suelen ser más cortas y los dedos son más visibles y definidos.

Reptiles arbóreos

Las patas de los reptiles arborícolas como los de la familia Chamaeleonidae, los cuales son los únicos reptiles verdaderamente arbóreos, cuentan con muchas características especializadas. Estas contrastan con las de otros reptiles como los lagartos terrestres, las tortugas y reptiles semiacuáticos como los cocodrilos.

Las patas de los reptiles de este grupo son prensiles y aunque morfológicamente poseen cinco dedos en cada pata, se han fusionado en dos grupos para formar una especie de pinza. Con esta estructura se sujetan de las ramas más finas de los árboles y arbustos donde pasan la mayor parte de su vida. Tres dedos se encuentran fusionados y apuntan hacia afuera y los otros dos, también fusionados apuntan hacia adentro. Ambos conjuntos de dedos funcionan como dos almohadillas oponibles que cuentan con garras terminales correspondientes a cada dedo.

Las patas de los cocodrilos

Las extremidades de los cocodrilos son cortas, pero tienen la fuerza suficiente como para moverlos cuando están en la tierra. Cuando están en tierra poseen movimientos muy torpes y lentos debido a que son animales muy pesados y sus movimientos son más ágiles en el agua. Los cocodrilos poseen patas palmeadas como las tortugas dulceacuícolas. Estas patas palmeadas, permiten dirigir los movimientos de los cocodrilos en el agua, sin embargo, la cola participa mucho en la natación de estos animales.

Las patas de los lagartos

Las patas de los reptiles como los geckos, lagartos y lagartijas tienen mucha variabilidad morfológica. Esto último depende de los hábitos que tengan estas especies y, en muchos casos, de la familia taxonómica. En el grupo de los geckos las características más distintivas se encuentran en los dedos de las patas.

Las patas de los reptiles de la familia Gekkonidae, en general, se caracterizan por la presencia de almohadillas con una gran capacidad adhesiva que les da la habilidad de trepar en una gran variedad de superficies. Todos los geckos que tienen la capacidad de trepar de esta manera, cuentan con almohadillas especiales o lamelas que constan de miles de cerdas o pelos. Dichas cerdas tienen microestructuras especiales que facilitan la adhesión a superficies muy lisas.

Por otro lado, los lagartos terrestres que no tienen una capacidad tan especializada para trepar, cuentan con uñas bien desarrollas o garras para sujetarse de los troncos de los árboles. A menudo, los dedos de las patas de muchas lagartijas tienen diferentes tamaños como una adaptación para desplazarse más rápido en sustratos arenosos o poco firmes. Los lagartos como Basiliscus basiliscus cuentan con dedos muy alargados en las patas traseras y, además, tienen lóbulos dérmicos que aumentan la superficie de la pata y les dan la capacidad de correr por encima de la superficie del agua.

Las patas de los reptiles como los lagartos suelen ser robustas en aquellas especies que son completamente terrestres. Además, cuentan con una musculatura bien desarrollada que les permite desplazarse en muchos casos a una gran velocidad.

Referencias

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